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miércoles, 29 de febrero de 2012

El transporte público no es gratis... aunque lo parezca

Para empezar hay que aclarar que aunque muchos así lo piensen, el metro no es gratis (una de las pocas palabras que compartimos con el alemán y que guarda el mismo significado). Como en cualquier otro lugar para usar los medios de transporte se requiere un pago.

Como aquí no hay que pasar por tornos ni similares (como ya se comentó en un post anterior) muchos piensan que pueden utilizarlo a su antojo sin que se les cobre por ello. Gran error. La policía es fácil de localizar (por sus uniformes) y cualquiera, más o menos espabilado puede 'esquivarles' si lo desea, pero ellos no van a pedir los tickets, ni tienen intención de hacerlo.

Para poder controlar, en la medida de lo posible, que se respetan las normas, revisores vestidos de paisano actúan cuando uno menos se lo espera. Ayer mismo ví cómo le tomaban los datos a una chica y le hacían pagar una multa.

Funciona su sistema porque confían en que la gente sabe lo que tiene que hacer y lo va a hacer, sin más. De momento, hay revisores por si algún listillo se cuela. De aumentar la situación imagino que tendrán que tomar otras medidas, como las más que conocidas en España. Sería una lástima.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La ilógica del metro

El metro (die U-Bahn, como aquí lo llaman) tiene dos contrasentidos importantes. El primero de ellos es que da igual que estés dentro o en la calle: la temperatura será la misma. Salvo contadas excepciones (las más grandes e importantes) a alguna persona se le ocurrió la genial idea de que sean abiertas. Bajo techo sí, pero sin puertas y un piso por debajo con lo que no sólo hace viento sino que se crean corrientes... Quizá no repararon mucho en el clima del lugar...

La segunda es que, a veces, da la sensación de que no hay salida. Como si estuvieras en mitad de El Corte Inglés. La cuestión es que bajas del metro, subes las escaleras del andén y... otro andén... No se ven escaleras ni nada... Todo es sabérselo. Hay que caminar hasta que al final y al contrario del sentido por donde sube la gente hay unas escaleras. Parece una tontería pero he visto a unos cuantos buscando lo mismo. Como tampoco son muy dados a las señales pues...

Pero les gusté o no (por aquello del sector automovilístico del país) somos unos cuantos lo que utilizamos el transporte público (pese a la carrera de obstáculos que supone: bajas temperaturas en el interior, suelos resbaladizos, precios altos, colapso de gente, baja frecuencia, conexiones absurdas, recorridos inventados...) Esto último ocurre con los autobuses. A veces, el conductor opina que ir por otras calles y llegar a una parada de destino distinta es mejor...

lunes, 16 de enero de 2012

Cómo moverse con transporte público

Munich tiene un metro bastante amplio pero las conexiones no son las mejores y el precio es de lo más exagerado, si tenemos en cuenta que un sólo viaje puede llegar a costarnos 10 euros.

La clave, como en casi todo, está en conocerse las triquiñuelas porque los billetes para turistas o los de un sólo viaje no salen para nada rentable.

Lo que hay que tener en cuenta es cuánto tiempo se va a estar por aquí y cuánto se va a viajar. Si es para un mes o más, lo mejor es sacarse el billete del mes.

Tanto para este billete, como para cualquier otro (salvo el de diez tiras del que hablaré más adelante) hay que tener en cuenta las zonas: 1, 2, 3...8, 9... Cuantas más zonas (eso se puede ver en un plano de los que colocan en el metro) necesites para llegar a tu destino, más caro.

Los billetes de diez tiras los venden por 12,50 euros. Con ellos puedes viajar cuando quieras y donde quieras. Lo único que tienes que hacer es marcar en las máquinas para ello (a la entrada del metro, del autobús...) el número que necesites.

Conviene echar un ojo a la frecuencia con la que pasan ciertos trenes dependiendo de la hora o del día, para no esperar de más.

Un último apunte, los billetes semanales se compran en una máquina más pequeña que está situada junto a las otras. Sólo acepta dinero en metálico o tarjetas de crédito de aquí. En las taquillas sólo os aceptarán el resto de tarjetas de lunes a viernes.

La gente es mucho más silenciosa que en España pero no os extrañeís si en vuestro vagón, a cualquier hora, hay gente bebiendo litros de cerveza...

Por lo demás, el transporte es como el de cualquier otro sitio. Basta con fijarse en el lugar de partida y al que queremos ir para llegar.

Si necesitamos o nos podemos permitir un taxi, tranquilos que suele haber en sus correspondientes paradas y sino, cuentan con un botoncito allí mismo para que acuda el más cercano ;)